PRESENTACION
01 Jan 1970 | General

Columna Mario

¿Cómo se mide el patriotismo?

¿Cómo se mide el patriotismo?

Radiografía de Malvinas, la Democracia y la Sociedad

Transcurría muy agitado el mes de Abril de 1.982 cuando…, junto a Roberto (un amigo con quien mantengo una larga amistad), presenciamos el paso de unos viejos tanques Sherman del Ejercito Argentino, que cruzaban el Puente Carretero que une las ciudades de Santa Fé y Santo Tomé (donde vivíamos). En ese momento, ambos éramos estudiantes de quinto año en un colegio secundario (técnico). El conflicto con Gran Bretaña por las Islas Malvinas desató el clima propio de la Guerra (aunque oficialmente esta nunca se declaró).

¡Son fierros de la Segunda Guerra!, exclamo alguien en la multitud…, allí estaban esos dinosaurios de metal, quemando gasoil y haciendo mucho ruido. Estos vehículos sobrevivientes de la mencionada guerra, no lograron estar a la altura de los poderosos tanques alemanes y lejos estaban de ser armas de guerra modernas. Claro que fueron remotorizados y armados con potentes cañones, pero eran muy inferiores tecnológicamente a los Tamse nacionales (lo mejor de nuestras fuerzas blindadas de entonces).

Con Roberto nos dimos cuenta que el desfile de esos vehículos blindados escondía un objetivo psicológico…, “provocar euforia” en la gente. Ambos entendíamos de mecánica (estudiábamos eso). Nuestras conclusiones eran muy sencillas, pensábamos que probablemente por su excesivo peso destruirían las calles…, echo que ocurrió ¡tal cual!. Gran parte del equipamiento militar argentino era obsoleto, y este desfile lo demostraba.

Mientras los tanques recorrían las calles mi cabeza no paraba de pensar: ¡a los ingleses le hundiremos varios barcos…!, ¡pero no les ganaremos la Guerra! (los pensamientos me abrumaban). En el momento opte por el silencio…, un poco por vergüenza y un poco porque era tímido, me costaba expresarme ante los demás (es uno de los tantos miedos que uno tiene escondidos en lo más íntimo de su ser).

Las personas desbordaban de alegría ante el paso de las tropas mecanizadas. De expresar mi propio sentir hubiese sido mal visto, tuve mas temor de eso a que me convocasen para luchar (contaba con 17 años de edad). Si la guerra fuese prolongada era muy probable que en poco tiempo deberíamos alistarnos para luchar contra los británicos y las tropas satélites del Conmenwelt: gurkas nepaleses, neocelandeses, australianos, escoceses, irlandeses del norte, galeses, canadienses, etc., (era una fuerza muy poderosa). Incluso ya había un bloqueo comercial contra Argentina para adquirir armas, al que se había plegado también Francia. Previo al conflicto, Italia se había negado a vender armas a Argentina desconociendo al Gobierno de Facto (Galtieri fue recibido por el Premier Italiano en la puerta de servicio del Parlamento – la trasera-, no se le permitió ingresar por la puerta principal). En fin …, ¡todo estaba en nuestra contra!. Los escépticos (que los había por cierto), decían: ¿en que lío nos metimos?.

Previamente –en 1978-, hubo un aviso alarmante de guerra con Chile, cuando el Gobierno de facto de turno, desconoció un Arbitraje limítrofe resuelto de manera lamentable por el Gobierno Británico favoreciendo al País Trasandino. En la Historia Argentina encontramos que la injerencia económica y política Británica, fue nefasta, abusiva y discriminatoria para con nuestro pueblo.

Mis Padres se conocieron en un pueblito del norte santafesino donde una companía inglesa explotaba el tanino de quebracho colorado (La Forestal Argentina). En mi familia era un hábito leer y aprender sobre Historia. Mi madre (maestra de escuela primaria) y mi padre (empleado postal) conocían muy bien la idiosincracia británica por haber vivido en ese pueblo forestalero. Sabíamos que la Guerra se desarrollaría en el Mar Argentino, que llegado el caso se combatiría ferozmente en las Malvinas. Todo eso ocurriría muy lejos de nuestro territorio continental (el que difícilmente sería atacado por la Real Marina de su Majestad). Ya había casi quince mil compatriotas atrincherados en las Islas Malvinas soportando –como se podía- el duro clima del Océano Atlántico.

La gente no se cansaba de vitorear a los Shermans argentinos…, nadie se daba cuenta de lo que estaba ocurriendo, ¡la gueraa no es para reirse y festejar!. Todo esto trancurría luego de los festejos de Semana Santa y la primer movilización sindical contra el Gobierno de Facto -ferozmente reprimida-. La noticia del desembarco en Malvinas hizo olvidar rápidamente esta represión contra los sindicalizados. Mientras tanto…, nuestros muy jóvenes soldados conscriptos, marchaban en secreto hacia Malvinas. Estos argentinos a los que llamamos ex combatientes…, aun siguen sin ser reconocidos como corresponde por haber sufrido y luchado en el “Fin del Mundo” (y regresar con su psicología echa pedazos).

En las películas de guerra los actores luchan y mueren honorablemente…, ¡esta no era una película de Hollywood!. Los actores de esta realidad eran chicos que estaban abandonando la adolescencia (también su ingenuidad), ¡la guerra no es cosa honorable!. Los oficiales y suboficiales que los comandaban en las Islas recuperadas, tampoco eran mucho mayores que ellos por cierto. Hay muchas formas de morir, los jóvenes mueren en las guerras, sus padres mueren de angustia al no verlos regresar. Con y sin uniforme, la guerra no perdona vidas, todos somos potenciales víctimas de ella…, ¡las guerras siempre fueron brutales!.

Al mismo tiempo las imágenes del conflicto se mezclaban con las del Campeonato Mundial de Fútbol que se desarrollaba en España, en el que nuestro Seleccionado Nacional defendía el título logrado en 1978. Las transmisiones de Fútbol eran interrumpidas por los Comunicados de Guerra del Estado Mayor Conjunto (lo recuerdo de memoria al texto). Por los medios nos vendían la futura victoria en la guerra, por eso es que la gente rebalsaba de alegría en las calles…, pero en las Islas ¡los chicos (nuestras tropas) la pasaban muy mal!.

Con Roberto vivíamos en un Barrio muy popular de la ciudad de Santo Tomé en el que muchos vecinos eran suboficiales del Ejercito y cumplían tareas en los dos regimientos militares de la ciudad, ¡todos estaban acuartelados!. ¿Cuántos de ellos regresarían con vida?, ¿cuántos padres volverían a abrazar a sus hijos soldados cuando terminase el conflicto?. Siempre me pregunté íntimamente: ¿cómo se mide el patriotismo?.

Como en mi familia se cultivo el gusto por la Historia, sabíamos que la decisión política del Gobierno de Facto era desacertada (¡descabellada!), los británicos no se quedarían cruzados de brazos perdiendo unas islas estratégicamente ubicadas (y usurpadas por ellos en 1.833). Nuestro reclamo era legítimo pero a ellos –el Parlamento Británico-, ¡no les importaba! (como ocurre en la actualidad).

Una foto -de una popular revista- mostraba en su portada a los soldados británicos rindiéndose levantando sus brazos (fusil en mano), a su lado un oficial argentino de las fuerzas de elite, les daba indicaciones a los rendidos portando una metralleta que me resultó conocida. Rápido de reflejos busque entre mis cosas una revista de armas (de las que se vendían en cualquier kiosko). La metralleta (Sterling 9 mm.) era un arma de origen británico, ¡insólito!, esas armas serían usadas contra quienes las fabricaron (al igual que los aviones “Camberra” de la Fuerza Aérea Argentina). Estas armas estaban en manos de los cuerpos comandos “Buzos Tácticos” (los mejor entrenados de nuestras fuerzas armadas).

La tragedia del Crucero General Belgrano avivó el fuego de la guerra…, ni hablar del momento en que festejamos el hundimiento del Shefield a manos de un jet Super Etendart de la Marina Argentina, que lanzó un misil Exocet que impactó en su casco (provocando las primeras bajas británicas). Ya no había retorno, la sangre estaba derramada en ambos lados existiendo un fuerte sentimiento mutuo de venganza (y odio).

Un Gobierno de Facto tratando de esconder los problemas sociales, fabricó este conflicto aprovechándose de un justo reclamo soberano de mas de un siglo. ¿Que hubiese ocurrido si ganábamos esta Guerra?…, ¿tendríamos un Gobierno democrático ahora?, tropezamos tantas veces con la misma piedra que al final…, ¡siempre aprendemos por las malas!. Lo cierto es que no logramos nada haciendo conjeturas (guerreando tampoco). Además…, los que tomaron la decisión de la Reconquista de Malvinas…, ¡eran unos genocidas! (mucha gente estaba desparecida por culpa de ellos).

Tres años después de este conflicto fui incorporado al Ejército Argentino mediante la Ley obligatoria vigente. En el cuartel que revistaba nos comentaban que años atrás había alrededor de 1.300 a 1.500 conscriptos, nosotros no superábamos los 220, los presupuestos militares se habian derrumbado, ya había un Gobierno democrático, indudablemente… ¡todo había cambiado!.

Al final…, el Ultimo gobierno de Facto terminó vendiéndole al pueblo argentino la derrota de Malvinas, por lo que había desanimo generalizado en la oficialidad y disimuladas divisiones internas. La Instrucción era la misma de siempre, inspirada en el modelo prusiano (se aprendía por castigo físico).

En un sucio rincón del cuartel, había revistas militares institucionales varias (tiradas cual si fuesen basura), en una de las cuales se hablaba de un proyecto de Fusil Argentino que posteriormente fue cancelado (denominado FARA 1983), la guerra moderna exigía un arma portátil nueva, pero la derrota en Malvinas sepultó cualquier proyecto de modernización de las fuerza armadas, las que debían adaptarse a la vida democrática.

Una anécdota del cuartel decía: “…, en la guerra, los soldados británicos optaban por cambiar sus fusiles FSL-L1A1 por los FAL capturados a los argentinos (ambos modelos son similares y diseñados por la FN de Bélgica)…, es que los primeros no disparaban en automático”. ¡Insólito!, los “tommies” (en la jerga militar se llama así a los soldados británicos), no estaban bien armados como se suponía…, también usaron armas argentinas contra las tropas argentinas (los “argies”).

En nuestro país se fabricaron bajo licencia muy buenas armas militares (los mejores Mauser y también los mejores FAL (la guerra de Malvinas dejo en claro que fueron armas eficaces). La anécdota del cuartel resulto ser cosa muy cierta cuando se desclasificaron los documentos británicos de la guerra en las Falcklans, que sirvió para que se modernizara el armamento portátil de los soldados británicos, que cambiaron sus fusiles L1A1 por los tipo bull-pup SA80. ¿Y Nosotros…?, los FAL ya tienen mas de medio siglo de vida y no hay intenciones de darlos de baja en nuestras reducidas fuerzas armadas. Por un lado no podemos apostar a nuevos conflictos armados habiendo un Sistema de Gobierno Democrático (donde debe reinar la paz), pero un arma vieja es un peligro en manos de cualquier persona (ya no es confiable por culpa de los mecanismos desgastados).

En las prácticas de fusil disparé 25 proyectiles (muy poco por cierto), el Fusil FAL 7.62×51 era pesado y me dejó el hombro a la miseria. Pase 14 meses entre buenas y malas, estando allí no aprendí a querer mas a mi patria (como creía). Por eso vuelvo a repetirme una y otra vez lo mismo: ¿cómo se mide el patriotismo?, porque veo que hay mucha confusión en este tema. Regrese a mi vida civil molesto e indignado por el trato que recibí en el Ejército. En ese cuartel aprendí que patriotismo y “fanatismo” son cosas totalmente diferentes (y opuestas).

No hay que esperar a que surja un conflicto para demostrar ¡cuánto se ama a la patria!. Es absurdo decir que estamos “orgullosos” de ser argentinos…, cuando el orgullo es en un defecto que debemos erradicar de nuestra humana psicología (es uno de los siete pecados capitales que se mencionan en La Biblia). Nuestras tropas marcharon a la guerra con orgullo y también lo hicieron igual las tropas británicas, ¿sirvió de algo el orgullo? (eso deberíamos preguntarnos seriamente).

El odio y el fanatismo se asocian en las guerras donde reina el salvajismo humano por mas que las causas de la lucha sean justas. No se puede amar y odiar al mismo tiempo, ¡que contradictoria es la humanidad!.

La guerra nunca es buena, se sabe por experiencia que esta es una gran verdad. La Historia está escrita con la sangre de los derrotados en las guerras y publicada al gusto de los triunfadores de las mismas…, por eso es que siempre estamos alejados de la verdad.    Mientras tanto, con casi cinco siglos de vida, sorprendido por que ha surgido un nuevo Papa desde “el Fin del Mundo”, estoy plenamente convencido que sembrando odio contra los británicos ¡nada hemos de lograr…!, si es que en verdad queremos recuperar pacíficamente nuestras Islas Malvinas. El Gobierno Nacional debería estudiar las enseñanzas de Mahatma Gandhi, quien  derrotó diplomáticamente a los Británicos predicando Paz y Amor a sus compatriotas.

Atentamente:

marzo 27th, 2013

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